Ahorrar antes que invertir

El primer paso, antes de pensar en sacarle un rendimiento a nuestro dinero, es ahorrarlo.

Para ahorrar dinero tenemos dos caminos: o aumentar ingresos manteniendo los gastos iguales, o reducir gastos manteniendo los ingresos iguales. O idealmente, ambas opciones a la vez. Es decir, aumentar ingresos a la vez que reducimos gastos.

ahorrar antes que invertir

El objetivo es llevar la vida que queremos llevar hoy a la vez que ahorramos e invertimos para tener una buena vida en el futuro.

Por ello, lo primero que debemos de hacer es evaluar si tenemos los ingresos suficientes para permitirnos el estilo de vida que queremos. Si es así, podemos continuar con el siguiente paso: reducir gastos innecesarios.

Reduce gastos innecesarios

Muchas veces no nos damos cuenta de lo inútiles e inservibles de algunos de nuestros gastos mensuales.

Voy con un ejemplo que me ocurría a menudo: el gasto en restaurantes.

Anteriormente, solía cenar en un restaurante con mi familia una vez por semana. Nos gustaba probar restaurantes nuevos por el hecho de probar comida distinta. Somos una familia de 4, por lo que menos de 60 euros cada vez que salíamos no nos lo quitaba nadie. La comida estaba buena, pero mi sensación es que el precio que pagamos era mucho mayor al valor que recibimos. Muchas veces el servicio es lento, al haber tanta gente en el restaurante hay mucho ruido de fondo, las porciones no eran siempre las que pensamos que iban a ser, etc.

La alternativa, cenar en casa. Mucho más barato, y comida de mejor calidad. Puedes estar de cháchara mientras cocinas, preparas comida que a ti te gusta, cantidades idóneas, sin ruido… Y lo mejor, a un precio mucho menor.

comer en casa como método para ahorrar

El gasto en restaurantes para mí era un gasto innecesario, pero por seguir con la rutina de todas las semanas lo seguíamos haciendo.

Como este hay un sinfín de gastos que tenemos, y muchas veces no nos damos cuenta por la pequeña cuantía que tienen. Pero vamos acumulando y esa pequeña cuantía se convierte en una cantidad importante.

Lo cierto es que hay gastos sobre bienes que consideramos básicos que podemos optimizar fácilmente. A veces pagamos más por ser de marca, por costumbre, por la pereza de buscar alternativas, por no querer pensar más de la cuenta, porque pensamos que una cosa es así siempre…

Dejemos las excusas a un lado y empecemos a ahorrar ya.

Nuestros mayores gastos mensuales

Una buena aproximación para reducir nuestros gastos mensuales es ver las partidas de gastos que mayor cuantía tienen.

Para ello, una buena idea es llevar la cuenta de los gastos que tenemos.

Podemos dividir los gastos en diferentes categorías, y llevar un control sobre ellos. Por ejemplo, alquiler, supermercado, ropa, luz y agua, ocio, etc.

Al llevar un control sobre nuestros gastos tendremos mayor facilidad para distinguir dónde gastamos más, y, por ende, donde podemos ahorrar más.

Podemos hacerlo desde un Excel de forma bastante sencilla, aunque hay aplicaciones móviles que te pueden ayudar a ello.

Cada persona o cada familia tendrá unos gastos diferentes en función de sus circunstancias personales y familiares.

Pero de forma más o menos objetivas podemos categorizar los gastos en diferentes partidas: vivienda, suministros (luz, agua, gas, Internet, teléfono), comida, ropa, educación, deporte y salud, y ocio. Y a estas categorías debemos añadir una más, que son los impuestos.

Veamos a continuación cómo ahorrar en algunas de estas partidas.

Ahorrar en vivienda

La vivienda es, sin duda, el principal coste que tenemos a lo largo de nuestra vida. Supone de media el 60% del patrimonio de las familias españolas. Por lo que optimizar este gasto nos puede ayudar bastante.

El pago de la hipoteca o el alquiler supone un quebradero de cabeza para muchas familias. Muchas veces, esta cuota puede ser el 60% o 70% de los ingresos de una familia, por lo que la capacidad de ahorro se ve claramente mermada, y es casi imposible ahorrar.

Los pisos en las grandes ciudades, donde se concentra una gran demanda, pueden llegar a tener precios abusivos. Y por ello muchas personas residen a varios kilómetros de su lugar de trabajo para ahorrarse un dinero.

La concepción que tenemos los españoles es que, a la larga, tener la casa en propiedad es mucho más rentable que tenerla en alquiler. Por eso el 80% de los españoles son propietarios de vivienda.

El argumento principal de esta posición es que una vez que pagues la casa, te conviertes en propietario, mientras que por mucho que pagues alquiler, el propietario de la casa seguirá siendo el arrendador.

No obstante, no es una decisión tan fácil. Entran en juego otra serie de variables, como los costes iniciales por suscribir una hipoteca, el coste de oportunidad de utilizar el dinero en otras inversiones, o la flexibilidad de poder cambiar de vivienda de forma relativamente rápida. El alquiler tiene otra serie de ventajas, e incluso desde el punto de vista puramente económico, puede salir incluso más rentable.

Menos muebles, más espacio

Una forma de ahorrar en vivienda es quitarnos algunas ideas preconcebidas de la cabeza.

Pensamos que una persona no puede vivir en 30 metros cuadrados, o que una familia no puede vivir en 60 metros. Pero ponte a pensar en el espacio que realmente necesitas, y verás que tampoco hace falta tanto.

una casa minimalista es un buen foco de ahorro

Una casa minimalista con lo justo para vivir te puede ahorrar bastante dinero y algunos quebraderos de cabeza. No hace falta tener 3 mesas, 4 armarios y 2 vajillas para vivir. Puedes disponer de menos cosas y ahorrarte espacio y dinero.

Lo que verdaderamente ocupa bastante espacio en una casa son los muebles. Sin embargo, muchos de ellos solo los utilizamos en momentos puntuales.

Por ejemplo, solo utilizamos la mesa del comedor cuando vamos a comer, o la cama de invitados cuando viene alguien. ¿Por qué tienen que ocupar un espacio vital de nuestra casa cuando solo lo usamos en momentos concretos?

La alternativa es tener esos muebles guardados y usarlos solo cuando los necesitamos. Los muebles plegables son la solución a esto. Te darán bastante espacio a la casa.

Ahorrar en suministros

También podemos recortar en suministros como son el agua, electricidad, calefacción, wifi o móvil.

Y más aún en aquellas suscripciones que usemos de vez en cuando, como los servicios de películas bajo demanda o televisión de pago. Muchas veces utilizamos este tipo de servicios de vez en cuando, pero el pago mensual por ellos nunca perdona. Ahorrar en ello es bastante fácil.

Mayor problema podríamos tener con otros suministros más esenciales, como los mencionados arriba.

En ese caso, ya existen muchas técnicas para ahorrar de las que no vamos a hablar en profundidad, como rebajar la potencia contratada en electricidad o utilizar los electrodomésticos a unas determinadas horas.

Realmente, podremos reducir bastante nuestra factura en este tipo de gastos cada año.

Pero un punto importante que podemos aplicar es utilizar la naturaleza a nuestro favor. El ser humano, tras varios miles de años de evolución tiene ciertas costumbres, como vivir de día y dormir de noche. Si aplicamos estos principios a nuestra vida, además de ganar en calidad de sueño, ahorraremos dinero al usar menos la luz.

Y también podemos aprovecharnos de la naturaleza de otras formas, como utilizar energías renovables para el abastecimiento de nuestras necesidades energéticas.

Ahorrar en comida

Otra de las partidas en las que podemos ahorrar es en comida. Pero no hablamos de comer solo arroz blanco y pechugas de pollo para ahorrar, no.

La intención es ahorrar mientras que comemos bien. ¿Cómo? Reduciendo las salidas para comer o cenar fuera. Incluso a desayunar fuera.

Vamos a hacer cuentas. Un desayuno en un bar, digamos unas tostadas y un café, nos puede salir a unos 3 euros al día. Si calculamos 3 euros al día, por 5 días a la semana, y 4 semanas al mes, son 60 euros al mes solo en desayunos. Por 11 meses al año que trabajamos de media, son 660 euros al año. Solo en desayuno.

En cambio, puedes desayunar lo mismo en tu casa por menos de un euro al día. Poniendo que nos ahorramos 2 euros al día en desayuno, nos estaríamos ahorrando 440 euros al año. Solo en desayuno.

Si sumamos las comidas o cenas, los cafés, las cervezas o las copas, la cifra se nos puede ir bastante lejos. Con esto no estoy diciendo que no salgamos, pero que tengamos en cuenta que estos gastos, al final, cuentan. Y cuentan mucho.

Por ello, la alternativa es comer en casa siempre que podamos. Además de comer más barato, comeremos más sano (si hacemos buenas elecciones en el super).

El problema es que no siempre tenemos esta opción, ya que muchos tienen que comer fuera por motivos de trabajo.

Pero siempre hay una solución para todo. Una buena planificación de las comidas semanales y unos buenos envases para conservar la comida son esa solución.

Ahorrar en ropa

En línea con lo que comentaba antes, acumular cosas nunca trae nada positivo. Y con la ropa pasa tres cuartos de lo mismo. Tener armarios repletos de ropa no tiene mucho sentido.

Muchas veces nos acabamos poniendo lo mismo, o no nos da tiempo a ponernos todo de todas las prendas que tenemos. Además, cuantas más alternativas, más indecisión para elegir el conjunto que te vas a poner.

menos ropa, más comodidad

Tener menos ropa es necesario para vivir una vida más sencilla. Compra ropa sencilla, cómoda y fácilmente conjuntable. Los colores planos y las prendas básicas te darán muchas alternativas. Para ocasiones especiales, como una boda o una fiesta de disfraces, no compres, alquila.

El único efecto de comprar más ropa es acumular más en tu armario. Dona, vende o regala la ropa que no usas, y quédate con tus prendas favoritas y otras prendas básicas.

Ahorrar en educación

La educación es uno de los gastos que menos tenemos en cuenta. La educación es esencial para el desarrollo de las personas, y por ese motivo pagamos lo que sea con tal de poder costear cualquier tipo de educación.  

Pero tenemos un concepto equivocado de la educación. Pensamos que una persona que tenga un grado universitario y varios másters es más que una persona que haya estudiado ciclos formativos o cursos por Internet.

Un título es una credencial muy importante que demuestra que una persona tiene los conocimientos necesarios para desempeñar una tarea. Pero establecer rangos a los títulos no tiene mucho sentido.

Estoy seguro de que conoces a alguien que era mal estudiante pero que aún así ha encontrado un trabajo bien remunerado en algo que requiere conocimientos técnicos. Yo mismo conozco a más de uno.

La enseñanza reglada es todo menos una educación de calidad (en la mayoría de los casos). Estudiamos cosas que no tienen mucha aplicación en la vida real, y cuando llegamos al mercado laboral, nos estampamos.

Otro tipo de educación

Otro tipo de educación es la vía que debemos seguir. Ten en cuenta que la educación reglada solo es obligatoria hasta terminar la ESO. Tras ello, tienes libertad de elección de hacer lo que quieras.

Puedes seguir el camino convencional que es estudiar Bachillerato y luego una carrera. Pero que sea ese el camino más común no quiere decir que sea el único, ni el mejor.

Puedes estudiar ciclos formativos, o estudiar cursos por Internet sobre una materia concreta. Incluso puedes autoformarte tú mismo gracias a la cantidad de herramientas que existen actualmente.

Piensa que no existe una sola vía. Otro modelo de educación es posible. La educación en remoto nos está haciendo un gran favor. Ahora todo el mundo con conexión a Internet puede tener acceso a cualquier formación de calidad.

Y lo bueno es que este tipo de educación es mucho más barata que la educación convencional. Las universidades son muy caras para el valor que ofrecen.

Hay determinados cursos que ofrecen un aprendizaje mejor y más rápido que la educación universitaria. Y lo mejor es que puedes aprender desde tu casa, por lo que te ahorras los costes de estudiar fuera, el transporte a los centros de enseñanza, etc.

Ahorrar en deporte

Tenemos metido en nuestra cabeza que para estar fuertes lo que tenemos que hacer es ir al gimnasio al menos 3 veces por semana. Pero detengámonos un momento y pensemos.

Los gimnasios son un invento relativamente reciente. Sin embargo, en la Antigüedad las personas también estaban fuertes. Solo hay que fijarse en las estatuas de la Antigua Roma para darnos cuenta de los músculos de algunos hombres. Y en esa época no había gimnasio ni aparatos que te ayuden a hacer ejercicio.

Alternativas al gimnasio hay muchas, y de todo tipo. Realmente, pagamos una cuota de gimnasio por la utilización de un espacio y unos materiales. ¿Y no sería posible hacer ejercicio desde nuestras casas o en la calle?

Está demostrado que la forma de hacer crecer los músculos es levantando grandes pesos. Las máquinas del gimnasio te pueden ayudar a hacer el movimiento, pero con tener un peso grande en tu casa es suficiente.

Incluso levantar tu propio peso puede ser un gran ejercicio. Flexiones, dominadas, sentadillas, abdominales… Existen muchos ejercicios que puedes hacer con tu propio peso. Y muy eficaces, además.

También puedes servirte de algunos materiales complementarios, como mancuernas o bandas elásticas, que apenas ocupan espacio en tu casa.

Hacer ejercicio en casa es mucho más rentable que un gimnasio

Y desde el punto de vista monetario, esta alternativa es claramente mejor. Es cierto que alquilar para algunas cosas puede resultar más beneficioso. Pero si usamos algo con mucha asiduidad, mejor comprarlo que alquilarlo. Sales ganando siempre.

Pongamos el ejemplo. Imagínate comprar un set de mancuernas por unos 100 euros. Si la cuota de gimnasio es de 20 euros al mes, en solo 5 meses ya lo habrás amortizado.

Ahorrar en viajes

Si para algo ahorramos parte del dinero que ganamos es para destinarlo a las cosas que verdaderamente nos aportan. Y lo que más no puede aportar son las buenas experiencias, como un viaje.

Viajar es una forma de aprender nuevas culturas ejerciendo un papel de protagonista. Es la mejor manera de conocer nuevos mundos y diferentes formas de vida.

Pero eso no quita que no podamos ahorrar en ello. De hecho, en el turismo es donde podemos encontrar mayor diferencia de precios por las mismas prestaciones, ya que muchas veces se cobra precio «de turista».

Por ello, lo mejor es tener tu viaje planificado desde antes, para evitar problemas.

Esencialmente, ten el transporte y el alojamiento reservado de forma previa.

Si viajas en avión, utiliza comparadores de vuelos como Skyscanner, para encontrar el billete más barato o las mejores combinaciones de vuelo. Además, echa un ojo a las condiciones de las medidas de tu equipaje, ya que las aerolíneas son muy estrictas en sus políticas.

En el caso del alojamiento, te recomiendo que busques hoteles o apartamentos que permitan la cancelación gratuita. Así, si vas a diferentes destinos y hay uno que te gusta especialmente, puedes prolongar tu estancia en él si cancelas tu alojamiento en tu siguiente destino.

Ahorrar en impuestos

Una última categoría en la que podemos ahorrar es en el tema de impuestos. Los impuestos son un gasto anual que tenemos, y que en ocasiones no tenemos en cuenta. Esto es debido a que en nuestra nómina puede aparecer directamente el importe neto de nuestro salario, o que vemos la declaración de la renta como un trámite.

Pero es precisamente en la declaración de la renta donde podemos sacar un buen ahorro. Solo hay que hacer una buena planificación antes de que termine el año natural para sacar el máximo partido a la legislación del Impuesto sobre la Renta.

Existen ciertas bonificaciones, reducciones y exenciones que podemos aprovechar. Entre ellas, invertir en planes de pensiones, aflorar pérdidas cuando tenemos ganancias, recibir sueldo en especie, etc. Reducir nuestra factura fiscal es posible. Solo necesitamos un poco de planificación.

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