10 consejos prácticos para pagar menos en la declaración de la renta

El gasto en impuestos es uno de los gastos más importantes que tenemos en nuestra vida. Y muchas veces ni nos damos cuenta, porque nuestra nómina aparece ya con el importe neto.

Esos impuestos van dirigidos a costear unos servicios como educación, sanidad, pensiones o infraestructuras de las que gozamos por ser ciudadanos españoles. Pero hay bastantes personas que consideramos que pagamos bastante más de las prestaciones que obtenemos por el pago de esos impuestos.

Por ello, y con el fin de tener más dinero en nuestro bolsillo y menos en el de nuestros políticos, es recomendable ver algunas partidas en las que podemos hacer un ahorro en impuestos.

Nos centramos en el impuesto sobre la renta, que es el impuesto que pagamos todas las personas que obtenemos rentas del trabajo, por la explotación de actividades económicas o de inversiones, principalmente.

consejos para ahorrar en la declaración de la renta

Es relevante destacar que debemos de hacer todas estas operaciones antes de que acabe el año natural. A pesar de que hagamos la declaración de la renta a mitad del año siguiente, el objeto de esa declaración es la renta del año anterior.

Por lo que, si ya estamos en enero, las operaciones que hagamos tendrán repercusión ya para la declaración de la renta del año siguiente.

Aporta fondos a un plan de pensiones

Existe una exención al hacer la declaración de la renta en caso de que aportes dinero a un plan de pensiones.

En concreto, esta exención cubrirá como máximo el importe mínimo entre el 30% de los rendimientos brutos del trabajo u 8.000€.

Por ello, recomiendo que aportes a tu plan de pensiones una cuantía que satisfaga estos límites salariales. Aunque debes recordar que cuando rescates tu plan de pensiones tendrás que tributar por ello.

Lo que estás haciendo con esta medida es retrasar el pago de impuestos. Por ello, para aprovecharte de este incentivo, cuanto más rentable sea el plan de pensiones, mejor.

Prepararse para la jubilación es uno de los objetivos de la planificación financiera.

Además, es importante rescatar tu plan de pensiones en forma de renta (pagos mensuales o anuales) y no en forma de capital (único pago). Esto se debe a que la tributación en el último caso será mayor, porque se aplicará el tipo máximo.

Y un último consejo en este ámbito es esperar un año desde que te jubiles para empezar a rescatar tu plan. ¿Por qué?

Porque si has estado trabajando parte de ese año y empiezas a cobrar del plan, tus ingresos de ese año serán elevados. Por lo que el tipo marginal que se aplicará en tu declaración de la renta será alto. Intenta tener un colchón para poder vivir los meses que queden del año, y empieza a rescatar el plan a partir de enero.

Invierte en fondos y olvídate

Si tienes una economía familiar con más ingresos que gastos, y ya dispones de un colchón para sufragar tus gastos básicos durante un año, invierte lo que te sobre para sacarle un rendimiento.

Si además quieres sacarle un rendimiento desde el punto de vista fiscal, invierte en un solo instrumento y olvídate. Es decir, invierte en unas acciones o un fondo de inversión, y deja que este vaya creando beneficios sin tú tener que hacer ningún movimiento.

Cada vez que vendes una acción o un fondo y este tiene beneficios, tendrás que pasar por el fisco y tributar por las ganancias, además de tener que pagar comisiones a tu bróker.

En cambio, si mantienes esas acciones o fondos durante años, no tributarás por él en ningún momento, solo cuando decidas venderlo.

De nuevo, el objetivo de esta medida es diferir la tributación hasta el último momento, optimizando así las ganancias.

¿Y por qué un fondo mejor que unas acciones individuales?

Simplemente porque tienen menos riesgo al estar más diversificado. De este modo, habrá menos opciones de que tengas que vender apresuradamente y tener que pasar por Hacienda.

Haz aflorar pérdidas cuando tengas ganancias

Si durante el año has tenido ganancias de capital, es posible compensar esas ganancias con pérdidas que puedas tener en algún activo.

Por ejemplo, tienes unas acciones que están en pérdidas y consideras que no van a subir a medio plazo. En ese caso, y con el objetivo de pagar menos impuestos, vende esas acciones para reconocer esas pérdidas.

De este modo, compensarás esas pérdidas con las ganancias que hayas tenido. Ten en cuenta que puedes compensar esas pérdidas durante ese año fiscal y en los cuatro años siguientes.

Reducción por rendimientos del trabajo inferiores a 16.825 euros anuales

Si percibes rentas del trabajo inferiores a 16.825€ y tienes rentas distintas a las del trabajo por debajo de 6.500€, tendrás derecho a una reducción.

La cuantía máxima de esa reducción es de 5.565€ si ingresas menos de 13.115€. Esta cantidad se irá reduciendo conforme llegues al límite estipulado en la ley de 16.825€.

Ten cuidado con las rentas obtenidas en el extranjero

El impuesto sobre la renta es un impuesto que grava la renta mundial del contribuyente, es decir, toda la renta que haya obtenido el sujeto en el año natural, sea en España o en el extranjero.

Sin embargo, debemos tener cierto cuidado. Si hacemos un trabajo fuera de España durante algún tiempo, es posible que hayamos pagado impuestos análogos al IRPF en ese país. En ese caso, y para no tributar por la misma renta dos veces, deberemos de comunicar este hecho al fisco español.

Este hecho está recogido en la propia ley del IRPF en el apartado de rentas exentas.

Sin embargo, existe un límite a partir del cual no será posible eximirte de pagar impuestos en España por esas rentas extranjeras. Si tienes rentas extranjeras superiores a 60.100€, sí tendrás que pagar impuestos en España por aquellas.

Deducción por invertir en empresas de nueva o reciente creación

Es raro encontrar por parte del legislador español medidas para incentivar la actividad económica. Pero esta es una de ellas, por lo que hay que aprovecharla.

Aquel sujeto que invierta dinero en la creación de una nueva empresa tendrá incentivos fiscales.

En concreto, podrán deducirse un 30% de las cantidades satisfechas por la suscripción de acciones o participaciones de una empresa que tenga menos de 3 años de vida. La base máxima de deducción es de 60.000€.

Además, esas acciones deberán de permanecer en el patrimonio del sujeto en un período superior a tres años e inferior a doce. Otro requisito es que este sujeto y su familia no pueden tener una participación superior al 40% del capital social de la entidad. Tampoco se puede tratar de una entidad que ejercía la misma actividad, pero mediante otra titularidad.

Por ello, esta medida es óptima para invertir en empresas de reciente creación que pensemos que tienen un buen futuro.

Deducción por inversión y alquiler en vivienda habitual

Estas deducciones ya no existen en nuestra legislación. Hacen referencia a que podemos deducirnos parte de lo que destinamos a la hipoteca o al alquiler de nuestra vivienda habitual.

En primer lugar, podemos deducirnos el 15% de lo que destinamos a la hipoteca de nuestra vivienda habitual si hemos suscrito esta hipoteca antes de 2013. El base máxima de deducción son 9.040€, por lo que lo máximo que nos podemos deducir es el 15% de eso, que son 1.356€.

Respecto al alquiler, también tendremos derecho a deducción sobre las cuotas de alquiler de nuestra vivienda habitual, siempre que se trate de un contrato de alquiler anterior a 2015, y que el contribuyente tenga una base imponible inferior a 24.107,20€.

En ese caso, podrá deducirse un 10,05% de las cuotas de alquiler, con el límite máximo de 9.040 euros anuales de base máxima de deducción. Es decir, un máximo de 905€ aproximadamente.

Si tu hijo/a trabaja, pero tiene pocos ingresos, igual no le compensa hacer la declaración de la renta

En el momento de hacer la declaración de la renta, existen unas cantidades llamadas mínimos personales y familiares que no tributan en tu declaración. Estas cantidades son las que el legislador considera que deben ir destinadas a satisfacer los gastos que tienes que hacer frente para el cuidado de ti y de tu familia.

Entre esos mínimos encontramos el mínimo por descendientes, que se aplica a la tenencia de hijos menores de 25 años que estén a tu cargo.

En el supuesto de que ese sea el caso y que tu hijo/a haya comenzado a trabajar, puede hacer o no la declaración de la renta.

Si la hace, ya no podrás aplicarte el mínimo por descendiente en tu declaración de la renta, pero esa no es siempre la mejor solución. Tendrás que hacer números para ver que sale más a cuenta.

Este conflicto solo se da cuando tu progenitor cobre entre 1.800€ y 8.000€. Si cobra menos de 1.800€ y aunque haga la declaración de la renta, tú podrás seguir aplicando ese mínimo. Y si ingresa más de 8.000€, ya no tendrás derecho a aplicarte el mínimo, haga o no la declaración.

Exenciones en algunas rentas en especie

Existen determinadas rentas en especie que están exentas de tributar en la renta.

Entre ellas, cheques de comedores de empresa, cuotas a empresas aseguradoras para la cobertura de una enfermedad con el límite de 500 euros, la educación de hijos de los empleados o cantidades correspondientes al transporte público.

Por lo tanto, si vas a usar uno de estos servicios, por ejemplo, el transporte público para ir al trabajo, es mejor desde el punto de vista fiscal que sea la empresa la que se haga cargo de este tipo de costes. Incluso aunque lleve consigo una reducción proporcional de tu sueldo en efectivo, ya que es un servicio que igualmente tendrías que contratar.

Además, muchos de estos servicios tienen un precio reducido respecto al precio de mercado, por lo que saldrás ganando doblemente. Pídele a la empresa que se ocupe de este tipo de gastos para una optimización de tu renta.

Reinversión en vivienda habitual

Un último consejo es que la ganancia que obtengas de la venta de tu vivienda habitual puede quedar exenta si en los dos años posteriores adquieres otra vivienda que tenga también carácter de habitual. Es decir, que sea el lugar donde el contribuyente reside de forma habitual.

En el caso de que vendas esa propiedad este año y aún no haya adquirido otra vivienda, deberás de notificar a Hacienda que tienes la intención de reinvertir esa ganancia en los dos años siguientes, para que te puedan aplicar la exención.

En el caso de personas mayores de 65 años, no es necesario que se produzca la reinversión. Es decir, toda ganancia derivada de la venta de vivienda habitual estará exenta de tributar en el impuesto de la renta.

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