El coste de oportunidad: comprar o alquilar

Vivimos en una sociedad en la que la propiedad está vista con muy buenos ojos, mientras que el pago por uso tiene fama de ser económicamente poco eficiente. Sobre todo si vamos a usar algo de forma permanente.

En este post vamos a ver qué criterios debemos de tener en cuenta a la hora de elegir si comprar o alquilar algo, y por qué debemos de quitarnos esa idea de la cabeza.

Coste de oportunidad

El factor clave para determinar si debemos ir por una opción o por otra es lo que en economía llamamos coste de oportunidad.

Lamentablemente, el dinero es limitado, y si lo usamos para una cosa no lo podremos usar para otra. Si tenemos 15 euros y lo gastamos en una cena, ya no podremos ir al cine. Es una cuestión de preferencias, de elegir en qué queremos destinar el dinero del que disponemos.

Por ello, a la hora de decantarse por adquirir una cosa, debemos ver si realmente esa es la opción que más utilidad nos va a dar. Si existe una alternativa mejor, ahórrate esos euros e invierte en aquello que te aporta más felicidad.

Sin embargo, las personas somos seres irracionales. Tomamos decisiones siguiendo nuestras emociones o factores externos en lugar de hacer una elección más racional.

el coste de oportunidad: ¿qué camino tomar?

De forma ocasional podemos seguir nuestras emociones, y comprar algo sin pensarlo mucho. Pero repetir esa conducta es muy peligroso. Muchas veces no nos damos cuenta de que vamos acumulando gastos día tras día en cosas que no nos aportan nada.

Y sobre todo hay que tomar decisiones racionales en aquellas cosas que tienen un precio alto, como una vivienda o un coche. Tomar decisiones precipitadas en este apartado puede tener unos efectos demoledores en nuestra forma de vida durante muchos años.

Piensa en el sufrimiento que puede causar estar atado al pago de una hipoteca, por ejemplo. Tu estilo de vida dependerá de si pagas o no la casa.

Antes de decantarse por adquirir algo, hay que pensar en todas las opciones disponibles para elegir la que más nos conviene.

¿Cuándo comprar?

Para adquirir la propiedad de una cosa, debemos de tener en cuenta 3 factores. Solo si cumplimos los 3 factores estaremos tomando una decisión acertada.

Además de ser la alternativa que más utilidad nos aporta (coste de oportunidad), es recomendable comprar si vamos a hacer uso de algo durante un largo período de tiempo y tenemos capacidad económica para ello. Solo si cumplimos los tres requisitos.

Si tenemos dinero suficiente pero no vamos a hacer uso de ello, no compres. Si vamos a hacer un uso intensivo de ello, pero no tenemos capacidad económica suficiente, no compres.

Quizás lo último se entienda más fácil, porque si no hay dinero, endeudarnos nos hará sufrir. ¿Pero por qué no comprar si tenemos dinero suficiente, aunque vayamos a hacer poco uso de ello?

Siguiendo las máximas de la filosofía minimalista, si no vamos a hacer uso de las cosas es que realmente no la necesitamos.

Y si vamos a hacer uso de ellas de vez en cuando, no compres, paga por su uso. De esta forma, podremos usar nuestro dinero en otras cosas más importantes.

La regla básica para ver si nos compensa comprar

Para ver si nos compensa comprar o alquilar algo, hay que hacer un cálculo muy sencillo. Simplemente divide el precio del bien entre el número de usos que le vas a dar. Si no hay un número claro de usos, haz una estimación.

Si obtienes un resultado superior al precio de alquiler, mejor alquila. Y si obtienes un precio inferior al precio de alquiler, puedes comprarlo, aunque depende del bien del que estemos hablando.

Si es un bien que se deprecia con el uso, o que necesita de gastos necesarios para su mantenimiento, como un coche, tendremos que incluir esos costes adicionales para hacer las cuentas. Como veremos posteriormente, la compra de un coche suele ser una de las inversiones más ruinosas si lo usamos poco, o si no prolongamos su vida bastantes años.

Por ello, la norma general debe ser alquilar por uso, a menos que se trate de un bien que utilices de forma habitual, aunque no siempre.

Por ejemplo, para una casa, no siempre la mejor opción desde el punto de vista económico es comprar, incluso si es tu vivienda habitual.

Vamos a ejemplos más sencillos. Si juegas todas las semanas al pádel, te compensa comprar una pala, pues la acabarás amortizando. Pero si montas en bici dos veces al año, mejor alquila, y además de ahorrarte un dinero, te ahorrarás bastante espacio, y cada vez que la uses no tendrás que estar revisando las ruedas, los frenos…

Ejemplo para alquilar: coche

Si solo vamos a usar el coche para viajes cada 3 meses, no compres, alquila.

El coche es útil para las personas que lo utilizan todos los días para ir a trabajar. E incluso para estas personas, puede que tener el coche en propiedad no sea ni siquiera la mejor opción. Existen otras alternativas como el renting o el leasing que presentan bastantes ventajas, como son el ahorro en trámites o el cambio de vehículo.

comprar o alquilar

Y desde luego, para las personas que solo utilizan el coche de vez en cuando, el coche seguramente sea la inversión más ruinosa que existe. Tenerlo guardado en el garaje para luego usarlo solo una semana no merece la pena.

El coche, en lugar de ser un bien, será un gasto. Además del precio del coche, tendrás que pagar el seguro, impuestos, revisión del coche, el garaje… Claramente no te compensa.

Al igual que tener la casa en propiedad se percibe en la sociedad como signo de estatus social, con el coche pasa tres cuartas partes de lo mismo. Pero tanto una concepción como otras son equivocadas.

Incluso la del coche es peor, porque la casa la vas a tener que estar utilizando para vivir, pero en cuestión de transporte tienes bastantes más opciones, como el car sharing, transporte público, o plataformas como Uber o Cabify. Y para distancias más largas existen bastantes opciones también.

Estamos en un mundo que está mutando de tener todo en propiedad a pagar por su uso. Nos estamos dando cuenta de que en muchas ocasiones es económicamente más rentable.

E igual que hacemos con el coche, haremos con el resto de bienes que utilicemos poco. ¿Para qué tener una casa en la playa si solo la utilizamos un mes al año? Mejor alquila y te quitas de problemas.

Ejemplo para comprar: material para hacer ejercicio

Del mismo modo, podemos decir lo contrario cuando sí hacemos un uso intensivo de objetos, pero pagamos por su uso en lugar de ser propietarios de ellos.

Si nos gusta hacer ejercicio para fortalecer nuestros músculos, la gente común paga mensualmente una cuota de gimnasio por hacer uso de un espacio y unos materiales.

¿No sería más lógico disponer nosotros de esos materiales? Desde un punto de vista económico, desde luego.

Puedes hacer perfectamente ejercicios con tu propio peso corporal y utilizar elementos básicos como mancuernas y bandas elásticas para hacer un entrenamiento super efectivo. No necesitamos las complicadas máquinas de gimnasio para entrenar nuestro cuerpo.

En esta entrada de Ejercicio en casa tenemos un análisis más extenso sobre ello.

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