¿Funcionan las inversiones a corto plazo?

Muchas personas que ven el mundo de la inversión desde fuera pueden pensar que simplemente se trata de «apostar» por aquellas acciones que lo han hecho mal últimamente. Argumentan que tiene que subir después de una gran bajada, y por ello invertir en estos valores es una buena opción de inversión.

Las inversiones a corto plazo suelen ser el primer paso de inversores inexpertos. Apuestas por valores que lo han hecho mal y en cuanto ven alguna ganancia, venden enseguida.

Esta táctica no suele tener muy buenos resultados. En este post vamos a ver por qué las inversiones a corto plazo no son muy rentables.

¿Se puede predecir el mercado?

El problema de muchas personas que se quieren iniciar en la inversión es que no quieren empezar a invertir hasta que el mercado esté muy barato, hasta que haya una ganga a la que ninguna persona se podría negar.

Muchos esperan a que el marcado haya hecho una corrección importante, y que la situación económica vaya en mejoría.

El problema es que no tenemos una bola de cristal, y por ello, nunca sabremos si el mercado está en mínimos o si aún puede bajar más. Tampoco sabemos si subirá, cuándo subirá y cuánto subirá.

El mercado es incierto, como la vida misma, e intentar predecir lo que va a hacer el mercado es imposible.

¿Las inversiones a corto plazo son una buena idea?

Siempre invertidos: la belleza de no hacer nada

La belleza de no hacer nada o “The beauty of doing nothing” es el título de un famoso estudio del banco de inversión JP Morgan en el que se comparaba si es mejor estar entrando y saliendo del mercado o estar siempre invertidos.

Muchos inversores (y todos los traders, por supuesto) defenderán que la mejor estrategia para conseguir la máxima rentabilidad en tus inversiones es estar comprando y vendiendo valores para aprovechar las oportunidades del mercado.

Sin embargo, como predecir el comportamiento del mercado es prácticamente imposible, y mucho menos a corto plazo, esta estrategia no suele ser buena.

Y ahora vamos a ver qué dice el famoso estudio.

En él se hace un experimento en el que un inversor pone $10.000 el 1 de enero de 1999 y lo recoge el 31 de diciembre de 2018 en el índice SP500.

Para quien no lo sepa, el SP500 es un índice bursátil en el que cotizan las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. Se suele utilizar como referencia para comparar si una inversión ha sido buena o mala.

En este caso, este inversor va a dejar su dinero en este índice durante 20 años ininterrumpidos.

Los resultados

Y ahora vamos con los resultados del estudio.

Si este inversor no toca el dinero en esos 20 años, obtendría un rendimiento anual de 5,62%, lo que equivale a obtener al final una cuantía cercana a los $30.000. Es decir, estaría triplicando su dinero.

Ahora imaginemos que el inversor se perdiese los 10 mejores días del mercado. Es decir, 10 días en 20 años. Pues en ese caso, el resultado cambia bastante. Su rendimiento anual baja hasta el 2,01%, y no llegaría a los $15.000 de rendimiento. Es decir, reduciría su resultado a la mitad, solo por no invertir en los 10 mejores días del mercado.

Lo importante de estos datos es que 6 de esos mejores días ocurrieron dentro de 2 semanas en las que también tuvieron lugar algunos de los 10 peores días. Fueron semanas de extraordinaria volatilidad, en la que, si el inversor hubiera huido, hubiese reducido bastante su rendimiento.

Pero es que, si en lugar de perderte los 10 mejores días te pierdes los 20 mejores, tu rendimiento anual ya sería negativo (-0,33%).

Estar siempre invertidos, la mejor estrategia

Con esto podemos ver cómo estar siempre invertidos ha sido la mejor estrategia, y que intentar predecir el comportamiento del mercado no es la mejor opción si lo que quieres es sacar el máximo rendimiento a tu dinero.

Lo hemos visto recientemente con el coronavirus. En marzo cuando el virus empezó a expandirse exponencialmente por Europa y América, las bolsas sufrieron importantes bajadas en un par de semanas. Pero el comportamiento de estas tras estas semanas ha sido de incesante subida. En verano el índice del SP500 volvió al precio de antes de la pandemia.

En este caso, la mejor estrategia sin duda hubiese sido vender justo antes de que comenzase la pandemia y comprar en el mínimo de mercado. Pero como hemos advertido antes, es imposible predecir cómo va a actuar el mercado y comprar y vender en el momento perfecto.

Lo que les ha pasado a muchos inversores es que vendieron cuando la bolsa ya había bajado una semana, y volvieron a comprar cuando la bolsa ya llevada una semana de subida. Por lo que se tragaron una buena bajada inicial y se perdieron gran parte de la subida posterior.

En cambio, si hubieran estado todo el tiempo invertidos, ya estarían en positivo. Incluso podrían haber hecho algunas compras durante la bajada para luego aprovecharse de la subida posterior.

Llevamos años muy buenos, los próximos no lo serán tanto

¡Cuántas veces hemos escuchado esta frase!

Tras la crisis de los años 2007 y 2008, la bolsa no ha hecho más que subir. La década de los 2010 ha sido una de las más positivas de la historia. Llevamos más de 12 años en positivo, y todo eso a pesar de una pandemia mundial que ha afectado a millones de personas y a muchas empresas.

Es posible que en algún momento la bolsa vaya a caer como ocurrió en la anterior crisis, pero no tenemos ninguna certeza de ello.

Como hemos visto, intentar predecir el mercado es muy mala idea. Puede que la siguiente década sea peor que esta, pero es algo que no sabemos.

En cualquier caso, a la hora de hacer estimaciones sobre la rentabilidad de nuestro dinero hacia el futuro, lo mejor es coger la media del mercado de las últimas décadas, e incluso ser algo conservadores. Mejor pecar de conservadores que de optimistas, que luego las hostias vienen más fuertes.

La media del mercado a lo largo de la historia es de 6,7% anual en términos reales.

Si vemos la de las dos últimas décadas, el rendimiento anual ha sido de 5,62%. Tenemos que tener en cuenta que durante estas dos décadas tuvieron lugar dos importantes crisis: la burbuja punto com al inicio de los 2000, y la crisis económica y financiera del año 2008.

Por ello, una rentabilidad del 5-7% anual es bastante factible para hacer nuestras estimaciones hacia el futuro.

No te fíes de las estimaciones

Un último apunte respecto a las predicciones del mercado son las estimaciones de analistas sobre cómo va a funcionar el mercado o un determinado valor.

Vemos este tipo de análisis todos los días en la prensa financiera.

Y una cosa es segura: siempre fallan.

Si ves una noticia tipo «Los 10 valores que subirán este año», huye. Son estimaciones basadas en opiniones de personas que puede que no sean ni inversores, sino analistas de prensa que hacen predicciones con la misma precisión que tú o yo.

No te fíes mucho de análisis externos. Puedes consultarlos para ver hacia donde se dirige el mercado, pero no para tomar decisiones de inversión concretas.

Y esto es todo sobre las inversiones a corto plazo. Si te ha resultado útil este post, no dudes en compartirlo en tus redes sociales.

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