Hacia una educación más personalizada

Todo el mundo nos hemos quejado alguna vez del modelo educativo que hay en España. Y por varios motivos.

Que si cambian la ley educativa cada vez que hay cambio de gobierno, que si hay cosas que aprendemos en el colegio que luego nunca aplicamos en nuestra vida, que si el modelo educativo es muy rígido y hay pocas asignaturas optativas, que si la universidad no prepara para la incorporación al mundo laboral, etc.

Son muchas las críticas que hay hacia el modelo educativo, pero el punto de unión de casi todas ellas es que hay muy poca libertad de elección.

A excepción de que puedas permitirte un colegio privado para tus hijos, la libertad de elección en la enseñanza se limita a elegir el colegio donde vas a inscribir a tu hijo, y con limitaciones.

No puedes elegir el método de enseñanza, no puedes elegir las asignaturas, no puedes elegir a los profesores, etc. Tenemos un sistema educativo muy rígido, que apenas deja libertad a los estudiantes a que puedan pensar por ellos mismos.

Y para aprobar una asignatura se les pide que memoricen una serie de cosas que en muchas ocasiones carecen de validez práctica.

La educación debe ser un mecanismo que dote de sentido crítico al alumno, para que este sea capaz de juzgar por sí mismo y dar una opinión razonada sobre un asunto. Que pueda desarrollar su creatividad, que descubra cosas explorando e investigando, y que desarrolle una serie de habilidades, como debatir entre compañeros, trabajar en equipo, o generar y compartir ideas.

nuestro modelo educativo es muy rígido, debemos dar más libertad de elección

Más libertad de elección

Nuestro modelo educativo ha propiciado que muchas personas que terminan el instituto no sepan qué hacer después. Esto se debe a que las asignaturas y el contenido que se imparte en las escuelas es muy general.

¿Por qué una persona a la que no le gustan los números tiene que seguir estudiando matemáticas, si no va a ir por ese camino?

De la misma forma, ¿por qué una persona a la que no le gusta la historia o la filosofía tiene que seguir estudiándola en los últimos años de la educación reglada, los años fundamentales en los que los alumnos tienen que tomar una decisión fundamental en sus vidas?

Debería de haber, claramente, más asignaturas optativas, que los alumnos tengan total disponibilidad de elección sobre qué estudiar.

Dicho esto, la planificación educativa es algo que por desgracia no podemos elegir los ciudadanos, son los políticos los que deciden por nosotros. Es lamentable que los políticos tengan un poder de decisión tan grande sobre nuestras vidas en un tema tan crítico y tan fundamental como es nuestra educación.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Si bien es cierto que sobre la educación reglada poco podemos hacer, después de nuestro paso por ella sí tenemos el mando en nuestro poder.

Es decir, después de que el alumno termine la ESO, tiene total libertad de hacer lo que quiera.

El camino más común, no por ello el más correcto, es seguir otros dos años más de bachillerato, y luego estudiar una carrera (al menos 4 años). Es decir, seguir estudiando un mínimo de 6 años más antes de iniciarse en el mundo laboral.

Muchos, cuando terminan la ESO, no saben qué hacer. Lógico, tienen 16 años. Pero hay otros que cuando terminan el bachillerato tampoco saben muy bien qué camino tomar.

Por ello, vemos a muchos que empiezan una carrera y la dejan a medias, se cambian de carrera cada año, o dejan de estudiar porque lo que estudian no les gusta.

Casos de estos vemos a montones. El principal motivo de ello se debe a que no tienen la información previa suficiente como para elegir qué estudiar. Y tampoco motivación suficiente, porque comprometerse otros 4 años más a estudiar no es fácil.

Probar, probar y probar

¿Qué podemos hacer para minimizar el número de casos de estudiantes que no saben qué hacer con su vida? Probar, probar y probar.

Muchos no saben que les gusta hacer algo hasta que no lo prueban.

¿No sería más eficaz que una persona, antes de comprometerse a dedicar varios años de su vida a estudiar algo, conociese todas las opciones que tiene?

Por ejemplo, una persona que a la que le gusta dibujar y el mundo digital podría ser un claro target para estudiar diseño gráfico. Pero antes de comenzar una carrera o un módulo o lo que sea, le gustaría tener más información sobre qué hace un diseñador gráfico, cuáles son las actividades del día a día, etc.

Cambio de paradigma

¿Necesitamos estudiar un módulo, formación profesional o una carrera? ¿Una persona que no ha estudiado una carrera no va a encontrar trabajo? Bueno, seguro que ya sabéis la respuesta.

Claramente no hace falta haber estudiado una carrera para ser un profesional de algo, a excepción de aquellas profesiones que exijan un título habilitante, como un médico o un abogado.

El mercado laboral es un mercado muy competitivo, en el que los títulos solo sirven para acceder a determinados puestos de trabajo.

Lo que realmente buscan los empleadores es una persona que pueda resolver los problemas que tienen los clientes de la empresa.

Los títulos solo sirven como señalización de que has estado varios años poniendo un esfuerzo en sacar una carrera, más que el conocimiento que hayas podido adquirir.

Es decir, puedes señalizar tus competencias de cualquier otra forma: has montado una empresa por tu cuenta, has hecho varios cursos, etc.

Una persona que le sabe resolver un problema a otra, ¿qué más da lo que haya estudiado? ¿De verdad crees que alguien te va a rechazar por no haber estudiando X o Y si realmente le sabes resolver el problema que tiene?

Volviendo a nuestro ejemplo anterior. Imagina una persona que haya estudiado diseño gráfico por su cuenta o por un curso en Internet, y que sepa hacer diseños gráficos super currados. ¿Crees que el cliente le va a preguntar si ha estudiado una carrera y le va a rechazar si no la ha estudiado?

El mercado acaba dando la razón a aquellas personas que lo hacen mejor, no a las que tienen más estudios. Y más teniendo en cuenta la educación de nuestras universidades, que es más teórica que práctica.

Los cursos por Internet, el nuevo concepto de la educación

los cursos online, el nuevo concepto de la educación

El progreso de Internet trae cosas muy positivas, y en el mundo de le educación no es menos.

Tenemos cada vez mayor acceso a cursos de todo tipo de temáticas, y en muchas ocasiones gratis o a un muy bajo coste. Podemos llegar a ser expertos de lo que sea en unas semanas. No necesitamos destinar varios años de nuestra vida en estudiar algo, de lo que luego solo utilizamos un 10% o menos de lo que nos han enseñado.

Los cursos por Internet son la nueva forma de educación. Podremos obtener conocimientos expertos en cuestión de horas de dedicación.

Existen cursos tanto de temas abstractos como de temas muy específicos. Realmente puedes aprender lo que quieras por Internet. Lo que quieras.

Por ejemplo, finanzas. Si quieres estudiar finanzas por la vía convencional tendrás que estudiar un grado de cuatro años de ADE o de Finanzas y Contabilidad. Y luego tendrás que hacer un máster para especializarte en finanzas.

Pero realmente no necesitas pasar tantos años de tu vida. Las finanzas, como cualquier otra materia, se puede aprender de otra forma, más rápida y mejor.

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