¿Inversiones seguras o inversiones rentables?

Hay ciertas personas que utilizan estrategias de inversión que son muy difíciles de comprender. Ni ellos mismos saben muy bien qué están haciendo.

Pero como casi todo en la vida, el camino más simple es el que más rendimiento (y más tranquilidad) nos puede dar.

Solo hay que fijarse en los grandes inversores como Warren Buffett, que únicamente invierte en acciones. No se mete en opciones, ni futuros, ni cualquier otro producto de gran complejidad que resulta difícil de entender. Y le va francamente bien.

Nosotros como inversores particulares no vamos a llegar a los niveles de Warren Buffett ni de otros grandes inversores (o puede que sí, quién sabe). Pero aunque no lleguemos a esos niveles, es muy recomendable seguir los principios que ellos siguen a la hora de invertir.

La diversificación y simplicidad en los instrumentos financieros son las dos claves que debemos seguir.

¿Por qué diversificar?

Invertir con sentido común es muy diferente a jugarse el dinero en apuestas o cualquier tipo de juego en que la suerte juega un papel fundamental.

Invertir es apostar por el crecimiento de una empresa, un sector, o una economía en su conjunto. Pero con datos que los avalan.

Cada año que pasa el mundo es mejor, y nosotros podemos beneficiarnos de ello. Invertir en empresas es poner nuestro dinero en el progreso del mundo.

Sin embargo, no todos los años el mundo progresa de la misma manera, ni todas las empresas crecen al mismo ritmo. Por ello, poner todos los huevos en la misma cesta no es una opción aconsejable. Si de repente ocurre un acontecimiento inesperado (un cisne negro negativo en terminología de Taleb) que afecta de lleno a la empresa en que estamos invertidos, nuestro dinero se va con ella.

Por esta razón, es muy recomendable tener nuestro dinero en varios activos diferentes, algunos con mayor riesgo y otros con menos. Pero con un objetivo claro: que sean fáciles de entender.

Invertir en algo que no sabes cómo funciona o desconoces los posibles resultados que puede dar no suele terminar con un buen final.

Lo mejor es invertir en activos sencillos, que sepamos cómo funcionan, y que puedan darnos una rentabilidad adecuada al riesgo que conllevan.

Invierte solo el dinero que no necesitas

Con la inversión, lo que intentamos conseguir es darle un rendimiento al dinero que no vamos a utilizar ahora. Dejamos de consumir dinero ahora para tener más en el futuro.

Por ello, una de las máximas de la inversión es utilizar un dinero que ahora no vas a usar. Si lo necesitas, no inviertas. Hay muchas inversiones que tienen poco riesgo, pero el riesgo sigue estando ahí. Siempre habrá una posibilidad de perder el dinero que invertimos.

Si hay algo en lo que coinciden muchos de los grandes inversores es en esto. Invierte solo el dinero que no necesitas ahora.

Imagínate que inviertes todos tus ahorros en una activo que de un día a otro pierde todo su valor. Es algo improbable, pero que ha ocurrido más de una vez.

Si el dinero que has invertido era dinero que te sobraba, el problema no es tan grave que si fuera un dinero que necesitabas pronto. Hacer las cosas con prisas no suele ser bueno. Y la inversión no es una excepción.

La inversión como el fútbol

Y no solo tenemos que invertir el dinero que nos sobra. También debemos de hacer lo posible para intentar no perder el dinero que invertimos.

La inversión es como el fútbol italiano: jugar a no perder. Lo más importante que debemos hacer es no encajar gol. Si encajamos, será más complicado remontar. En cambio, si no encajamos aún tenemos opción de marcar nosotros y ganar. Así funciona la inversión también.

¿inversiones seguras o rentables?

Primero nos aseguramos de no perder dinero, y luego vamos a ganar, a buscar un rendimiento. Pero si empezamos palmando lo tendremos mucho más difícil. Las remontadas imposibles no son el plato de cada día, ni en el fútbol ni en la inversión.

Consejos de los mejores inversores

A continuación, vamos a ver cómo lo hacen los grandes inversores y divulgadores para aplicar estas reglas. Veremos cómo es posible hacer inversiones seguras a la vez que rentables, pero siendo constantes y con un plan de largo plazo.

Las inversiones seguras y rentables a corto plazo no son compatibles.

Warren Buffett: nunca pierdas dinero

De nuevo, debemos recurrir al maestro Warren Buffett, el mejor inversor de todos los tiempos. Según él, los dos principios de la inversión son los siguientes:

Regla número 1: nunca pierdas dinero.

Regla número 2: nunca olvides la regla número 1.

Y la única forma de conseguirlo es invertir con miras hacia el largo plazo. Invertir para especular solo puede ser una opción cuando te sobra dinero.

Pero si eres una persona que quiere sacar una rentabilidad moderada y adecuada a tus ahorros, invierte en productos sencillos y fáciles de entender.

Taleb y la antifragilidad

La misma conclusión podemos sacar del autor Nassim Taleb de su libro Antifrágil.

Para tener seguridad en tus inversiones, a la vez que poder beneficiarte de los acontecimientos inesperados, el autor aconseja invertir la mayor parte de tus ahorros (90%) en activos que generen rendimientos aceptables, y el resto en activos con más riesgo pero con muchísimo potencial de crecimiento. Ejemplos de este tipo de inversiones son startups de reciente creación o invertir en un país en vías de desarrollo.

antifragil

De esta forma, si esas inversiones no prosperan, solo habrás perdido un 10% de lo invertido, por lo que apenas lo notarás, y el otro 90% seguirá generando rendimientos decentes.

Por el contrario, si esas inversiones prosperan, te beneficiarás de toda la subida. Debemos recordar que el límite negativo de una inversión es perderlo todo, mientras que no hay límite en la subida.

Ray Dalio y su cartera diversificada

Por último, otro de los grandes inversores en el que debemos fijarnos es Ray Dalio. Este inversor es conocido por una cartera de inversión que está diversificada en varios activos: oro, materias primas, bonos y acciones.

Estos activos tienen correlación negativa entre ellos. Es decir, que cuando sube uno suele bajar el otro, y viceversa. Todo depende del ciclo económico en que nos encontremos.

En los ciclos económicos alcistas, las acciones se suelen comportar de manera excepcional, y por ello nuestra cartera debería de enfocarse más en ello. Sin embargo, en los ciclos bajistas, las acciones son las que más suele caer. Los inversores entonces acuden a activos refugio, como el oro.

Si bien esta cartera ofrece un rendimiento esperado menor, el riesgo es prácticamente nulo, en cualquier fase económica en la que nos encontremos.

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