La importancia de la planificación financiera

Una correcta planificación financiera es clave para vivir la vida que queremos. Hay que tener una visión a largo plazo y unos objetivos marcados.

En este post vamos a ver, a partir de dos ejemplos, por qué es importante planificar correctamente nuestro dinero para vivir una vida cómoda y sin sobresaltos.

Conoce a Juan

Juan es un joven de 23 años. Acaba de terminar la carrera de informática, y ha encontrado un trabajo en una empresa de seguridad informática, que le pagará unos 1.000 euros al mes.

Con ese dinero, Juan podrá pagar el alquiler de un piso que comparte con otros dos amigos, los suministros, la comida del mes, e incluso se permite el lujo de salir todos los fines de semana con sus amigos. Además, tras pagar todo ello, a Juan le sobran unos 200 euros al mes que va ahorrando.

juan

Juan no recibe ningún dinero por parte de sus padres, él se paga todos sus gastos. Desde que trabaja, valora más el dinero y lo que cuesta conseguirlo, por lo que solo gasta en aquello que verdaderamente le aporta algo positivo.

A pesar de ello, Juan no se priva de hacer lo que le gusta, que es quedar con los amigos e incluso se permite algunos pequeños viajes con parte del dinero que ahorra cada mes. Lo que no se gasta hoy lo ahorra para disfrutarlo mañana en algo más provechoso.

Recordemos que Juan solo ingresa por ahora 1.000 euros al mes, y es capaz de ahorrar 200. Si sigue con esa mentalidad, cuando ingrese más dinero tendrá una capacidad de ahorro mucho mejor.

Seguramente deje de compartir piso con sus amigos y se vaya con su novia a vivir, pero el resto de gastos serán prácticamente los mismos.

Conoce a Julia y Roberto

Julia tiene 56 años y trabaja en un banco. Gana unos 3.000 euros al mes, una cifra bastante alta en comparación con sus amigas.

Julia está casada con Roberto, que gana otros 2.500 euros al mes trabajando como autónomo en una gestoría. Se trata de un matrimonio con dos hijos mayores, ambos con estudios y uno de ellos ya trabaja.

Julia y Roberto

Julia y Roberto se compraron un piso cuando sus hijos tenían 14 y 12 años, y estaban cursando la educación secundaria. Aún está pagando la hipoteca de ese piso, que asciende a 1.200 euros al mes.

Con motivo de la reestructuración de plantilla que están sufriendo las entidades bancarias, Julia es despedida de su empresa. Cobró un finiquito bastante mejorable tras llevar tantos años trabajando para la misma empresa, motivado por que la empresa no tenía más fondos para pagar más.

Roberto ha visto reducida su facturación debido a que los clientes que llegan son de peor calidad, y muchos de los clientes que tenía antes se van jubilando. Ha pasado de cobrar 2.500 euros a 1.600 euros al mes, y ha tenido que despedir a dos trabajadoras de su plantilla, con las que había trabajado durante 16 años. Fue un daño emocional terrible, pero debía de hacerlo por supervivencia económica.

La vida puede cambiar muy rápido

Es decir, que este matrimonio ha pasado de cobrar 5.500 euros al mes, a cobrar 1.600 euros más la prorrata de la indemnización por despido, digamos que unos 1.100 euros al mes. Es decir, sus ingresos mensuales se han reducido a 2.700 euros, la mitad de lo que percibían antes.

Recordemos que este matrimonio tenía una hipoteca de 1.200 euros al mes, por lo que le quedan disponibles 1.500 euros. Pero a eso hay que sumarle 400 euros que le pasan al hijo pequeño, que con sus ingresos aún no llega a final de mes. También hay que sumar el seguro de la casa, el coche, el garaje, los suministros del hogar, la comida del mes y la cuota de gimnasio.

Todos estos gastos superan los 900 euros al mes en el mejor de los casos. Es decir, que, tras restar todos estos gastos, al matrimonio le quedan disponibles 200 euros al mes.

Además de la casa que tienen en la ciudad, tienen otra casa en la sierra, un coche y una moto. Debido a estas adquisiciones, y por los cuantiosos viajes que han hecho en los últimos años, el ahorro de esta pareja ha sido ínfimo. Entre todas las cuentas corrientes que poseen no suman más de 4.000 euros.

Comparemos ambas situaciones

¿De verdad es necesario que un matrimonio con esta edad tenga que estar contando el dinero que gasta para llegar a fin de mes? ¿Cómo es posible que en ambos casos el ahorro sea el mismo cuando los ingresos y las etapas vitales son tan dispares?

Aquí vemos un ejemplo de una planificación financiera correcta, y de una planificación nefasta.

la importancia de la planificación financiera

El matrimonio ha tenido 25 años de bastante solidez económica, pero no lo han aprovechado para ahorrar e invertir ese dinero para el futuro. Han preferido destinarlo en adquisiciones, que, en algunos casos, han sido poco rentables.

Como vemos, el hecho de tener grandes ingresos no garantiza una posición financiera óptima. Hay que hacer una planificación financiera teniendo en cuenta posibles imprevistos, y poniéndonos en el lugar del peor escenario posible.

Debemos de mirar al futuro sacrificando parte del beneficio presente, pero este sacrificio no debe ser tampoco gigante. Podemos disfrutar de la vida a la vez que ahorramos parte de nuestro dinero. De esta forma, si llega algún imprevisto, tenemos un colchón al que aferrarnos.

Como la situación de Julia y Roberto, tenemos miles de situaciones, y por supuesto, situaciones mucho peores. Hay personas que pasan de ganar varios miles de euros al mes a tener que venderlo todo y tener que pedir dinero.

Y esto no se debe a mala suerte porque te echen del trabajo de repente, sino a una mala planificación financiera.

Si no tienes conocimientos sobre finanzas, te recomiendo que te pongas en manos de profesionales independientes. Los gestores de los bancos son buenos profesionales, pero te venderán los productos de su entidad que no siempre serán los mejores del mercado.

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