¿Cómo prepararnos para la jubilación?

Prepararnos para la jubilación es un tema del que no nos gusta hablar. Asociamos jubilación a nuestros últimos años de vida, en los que ya no somos tan productivos como antes.

prepararnos para la jubilación

La edad de jubilación en España actualmente es a los 67 años. Pero como sigamos por esta senda en la que hay pocos nacimientos y mayor esperanza de vida, es posible que esa edad ascienda a más de los 70 años.

Lo que seguro que va a ocurrir, aunque ningún político se atreva a decirlo no vaya a ser que pierda votos, es que la pensión pública se va a reducir en el futuro, pues esta situación es insostenible en el largo plazo.

Nuestro sistema de pensiones es un sistema contributivo, mediante el cual los trabajadores de hoy pagan a los pensionistas de hoy.

Hasta ahora no ha habido problema, ya que el número de trabajadores es bastante superior al de pensionistas. Pero cuando ese margen se reduzca, que va a ocurrir, habrá menos trabajadores que sustenten las pensiones, e inevitablemente, estas se reducirán.

Es importante planificarnos

Por ello, hemos de ser previsores y establecernos de forma complementaria un plan de pensiones privado, sea con el vehículo de inversión que sea.

Incluso siguiendo un plan metódico de ahorro acompañado de una inversión fructífera, podremos jubilarnos antes de que tengamos que llegar a esa edad.

E idealmente, si nuestro trabajo o forma de obtener ingresos nos apasiona y no nos supone un enorme esfuerzo, podremos seguir trabajando si es lo que nos gusta. Porque el problema que tienen muchos jubilados es que una vez se retiran, se aburren en sus casas porque no saben qué hacer.

Sea cual sea el estilo de vida que quieras llevar, lo más probable es que llegue un momento en que no te apetezca seguir trabajando o prefieras hacer otras cosas.

Cuando llegues a determinada edad, cobrarás una pensión pública (si es que sigue existiendo), y lo recomendable es que también tengas una pensión privada que la complemente.

Debemos de buscar otros métodos para garantizarnos una paga suficiente para mantener nuestro nivel de vida una vez que dejemos de generar ingresos.

¿Cuáles son las alternativas que tenemos?

Existen varias opciones, pero las principales alternativas que tenemos son los planes de pensiones y los fondos indexados.

La principal ventaja de los planes de pensiones es que nos permiten desgravarnos la renta que aportemos a ellos hasta un límite. Este límite es la menor cuantía entre el 30% de nuestros rendimientos del trabajo u 8.000 euros. De esa renta nos desgravaremos la cuota que deberíamos pagar por el impuesto.

La desventaja es su iliquidez, ya que solo podremos recuperar nuestro dinero por motivos tasados. Podremos rescatar nuestro plan si pasan 10 años desde que empezamos a meter dinero, aunque esta medida solo está vigente a partir de 2025. Otros motivos contemplados son el despido, enfermedad grave, deudas…

No obstante, aunque te puedas desgravar esa parte de la renta mientras que estés trabajando, cuando rescates ese dinero tendrás que pagar impuestos por la cantidad rescatada. Es decir, por la cuantía invertida más los rendimientos que hayas obtenido, y como renta del trabajo, que tiene cuotas de tributación superiores a las rentas del ahorro.

Por el contrario, los fondos indexados presentan la ventaja de que los puedes rescatar siempre que quieras. Además, solo tributarás por las ganancias y como renta del ahorro. Pero no tienen el incentivo fiscal de poder desgravarte lo que aportes.

Por ello, convendrá ir por una opción u otra en función de las circunstancias personales y económicas de cada sujeto.

En líneas generales, si el dinero que quieres invertir no lo vas a tocar en el corto y medio plazo, las ventajas que ofrecen los planes de pensiones son superiores. Si por el contrario no estás seguro de que ese dinero no lo vas a tocar, mejor irte por un fondo indexado.

Todo ello pensando que ambas opciones van a tener una rentabilidad idéntica, claro.

Un ejemplo para que se entienda mejor

Vamos a ponernos en una situación de una persona que cobra un sueldo anual de 25.000€, y esa es su única fuente de ingresos. Esta persona invierte parte de su sueldo durante 30 años para pagar su pensión futura, en un vehículo que obtiene una rentabilidad del 6,5% anual, que es la media histórica del mercado.

Vamos a comparar cuales serían resultados si utiliza un plan de pensiones y un fondo indexado.

Plan de pensiones

Lo primero que debemos hacer es ver cuál es la cantidad máxima que podemos reducir al hacer la declaración de la renta. Recordamos que debe ser la menor cuantía entre el 30% de los rendimientos del trabajo y 8.000€.

Si calculamos el 30% de 25.000 nos sale una cantidad de 7.500€. Como es menor de 8.000 euros, esa es la cantidad máxima que debemos invertir en el plan de pensiones desde un punto de vista fiscal.

Si invertimos 7.500€ todos los años en nuestro plan de pensiones, tendremos un ahorro fiscal de 2.250€. Esta cantidad sale de multiplicar los 7.500€ por el tipo impositivo marginal que debemos pagar por nuestra renta. Si nos vamos a las tablas del IRPF, al ganar entre 20.200 y 35.200 euros, la cuota que se aplica es la del 30%.

Los números

Teniendo en cuenta que invertiremos la misma cantidad durante 30 años, en total aportaremos una cantidad total de 225.000€ a nuestro plan de pensiones.

Suponiendo una rentabilidad anual de 6,5%, al final de esos 30 años tendremos una cantidad de 647.811,48€, casi el triple de lo que hemos aportado. Vemos aquí como las aportaciones periódicas y el interés compuesto hacen magia.

Vamos a suponer que hemos empezado a ahorrar e invertir en nuestro plan a los 25 años, por lo que pretendemos jubilarnos a los 55. También vamos a suponer que cobraremos de pensión pública un 50% de nuestro sueldo, es decir, 12.500€ al año. Por último, vamos a suponer que tenemos una esperanza de vida de 90 años, por lo que una vez que nos jubilemos estaremos cobrando de nuestra pensión unos 35 años más.

Por ello, si dividimos la cantidad que hemos conseguido de nuestro plan de pensiones entre 35 años, y le sumamos lo que obtenemos de la pensión pública, tendremos unos ingresos anuales de 31.008,90€. ¡Más de lo que ganábamos como asalariados!

También es cierto que la inflación habrá actuado estos años, por lo que 31.000€ dentro de 30 años será seguramente menos dinero que 25.000€ hoy. También asumimos que con solo 30 años cotizados podremos cobrar nuestra pensión al 50% de nuestro sueldo.

El caso es que si cobramos 31.000€ y las tablas de IRPF siguen iguales, el tipo marginal que se nos aplicaría sería el del 30%. Haciendo los cálculos, pagaríamos de IRPF unos 4.510,32€ al año (157.861,19€ en 35 años). Es decir, el rendimiento neto del plan de pensiones se nos quedaría en 489.950,29€.

Fondo indexado

A continuación, vamos a ver la opción alternativa, que sería meter nuestro dinero en un fondo indexado en lugar de un plan de pensiones.

En este caso no tenemos una ventaja fiscal al hacer la declaración de la renta. Por ello, la cantidad anual invertida, para tener igualdad de condiciones, tendría que ser la diferencia entre los 7.500€ y el ahorro fiscal que tenemos en el plan de pensiones. Es decir, invertiríamos anualmente 5.250€, o lo que es lo mismo, 157.500€ en 30 años.

Al hacer los cálculos con el mismo número de años y el mismo rendimiento del 6,5%, obtendríamos un rendimiento bruto al finalizar este período de 453.468,04€.

Las ganancias que hemos obtenido con esta inversión es la diferencia entre el rendimiento bruto y el total aportado, es decir, 295.968,04€.

Recuerda que en los fondos indexados solo tributamos por las ganancias, no por el rendimiento total. Además, la tasa imponible que se aplica es la del ahorro, en este caso un 21%.

Por lo tanto, pagamos de impuestos 62.153,29€ y el rendimiento neto de esta inversión quedaría en 391.314,75€.

Plan de pensionesFondo indexado
Aportación anual7.500€5.250€
Aportación total (30 años)225.000€157.500€
Rendimiento bruto647.811,48€453.468,04€
Impuestos157.861,19€62.153,29€
Rendimiento neto489.950,29€391.314,75€

Conclusiones

Como ves, es un rendimiento considerablemente más bajo que el del plan de pensiones, debido fundamentalmente al ahorro fiscal que obtenemos por invertir en este.

Advertencia: este es un ejemplo como otro cualquiera. Si tienes otros ingresos, inviertes un número diferente de años y en un vehículo distinto, los resultados pueden cambiar, aunque el plan de pensiones ganará en la mayoría de ocasiones. Recuerda que tiene el inconveniente de que no podrás recuperar el dinero hasta que pasen unos años. Pero si ese no es problema para ti, el incentivo fiscal funciona muy bien.

En el caso en que tengamos unos ingresos más elevados y queramos jubilarnos antes, lo óptimo sería invertir los 8.000€ en el plan de pensiones para aprovechar el beneficio fiscal, y el resto meterlo en fondos indexados. Si no fuese por el beneficio fiscal de los planes de pensiones, esta opción quedaría claramente favorecida.

No se entiende muy bien cuál era el objetivo del legislador en premiar únicamente a un vehículo como los planes de pensiones. Seguramente fuera el de favorecer al lobby de la banca, que es el principal comercializador de estos productos. Pero lo más justo sería que hubiese este tipo de incentivos fiscales para todo tipo de productos de inversión.

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